Cómo pecaron algunos de los peores papas de la historia

Actualmente, el Papa Francisco es considerado por algunos como una figura transformadora, un custodio algo más “liberal” de la Santa Sede y una importante voz moral en algunos de los asuntos políticos y sociales más acuciantes del mundo. Sin embargo, como es normal, en los más de 2.000 años de historia del Vaticano, no todos sus papas han sido tan justos ni celebrados. Ha habido usurpadores, derrochadores codiciosos y belicistas. Durante siglos, el papado estuvo en el centro de la política de poder europea, y aquellos que llevaban su manto actuaron con una crueldad implacable. No te pierdas una breve muestra de algunos de los peores papas de la historia…

Alejandro VI

Un pontífice nacido en España de la poderosa familia Borgia, Alejandro VI era famoso por su comportamiento libertino y su nepotismo. Esto último no era sorprendente, después de todo, su tío fue el Papa Calixto III, quien había allanado el camino hasta la eventual ascensión de Alejandro desde 1492 hasta 1503. Las intrigas, orgías y triquiñuelas que tuvieron lugar durante su pontificado fueron suficientes para dar lugar a una serie de televisión que se deleitó con el libertinaje y conspiraciones de la familia Borgia. Las sugerencias persisten hasta el día de hoy alegando que Alejandro VI practicó el incesto con su hija Lucrezia. Cuando murió, su cuerpo se descompuso e hinchó rápidamente, lo que provocó sospechas de envenenamiento. ¡Continúa leyendo para saber más!

Esteban VI

También conocido en algunas fuentes como Esteban VII, comenzó su breve mandato como Papa en el año 896 con un espeluznante espectáculo: desenterró el cuerpo del anterior pontífice, el Papa Formosus, para realizarle un juicio por blasfemia. Sin embargo, el verdadero crimen de Formosus había sido su lealtad a una facción diferente de camino al poder. Lo más curioso es que al cadáver se le proporcionó un consejo que permaneció en silencio mientras Esteban hablaba en voz alta e insultaba al fallecido. El cuerpo putrefacto fue despojado de sus vestiduras sagradas, le cortaron tres dedos de su mano derecha, lo arrastraron por las calles de Roma y lo arrojaron al río Tíber. Esteban VI, sin embargo, no duró mucho; fue estrangulado hasta la muerte por sus propios enemigos al año siguiente.

Juan XII

Fue Papa desde el 955 hasta su muerte aparentemente prematura en el 964, y su reputación no fue precisamente buena, sino más bien todo lo contrario. Según la Enciclopedia Católica, era “un hombre grosero e inmoral, cuya vida era tal que se hablaba de que los edificios Lateranos de Roma se convirtieron en burdeles, haciendo que la corrupción moral de la ciudad fueron un tema de odio general. Con el tiempo, fue acusado de perjurio, simonía (venta de tierra eclesiásticas y privilegios en su propia fortuna) y otros crímenes; fue brevemente depuesto antes de regresar al poder en una sangrienta purga. Su muerte fue curiosa: supuestamente fue asesinado por un hombre que había encontrado al Papa con su esposa cometiendo adulterio.

 

Urbano VI

Este Papa presidió un gran cisma (división o separación) en la Iglesia Católica Romana en el año 1378, resultando en el surgimiento de papados paralelos enfrentados con una duración de casi cuatro décadas. Urbano VI, supuestamente, era propenso a reaccionar de manera violenta; más tarde, se enteró de que había una conspiración para derrocarlo, así que arrestó a seis cardenales, los torturó y los ejecutó. Por si fuera poco, dice la leyenda que el hombre se quejó a los torturadores de que los gritos de los cardenales no eran lo suficientemente fuertes.

Benedicto IX

Conocido por ser una persona implacable y notablemente cínica, Benedicto IX ocupó el puesto en tres ocasiones diferentes a lo largo del siglo XI; en una de ellas, el Papa renunció al puesto y le vendió el papado a otro sacerdote. Llamó mucho la atención por su comportamiento supuestamente licencioso, y otro Papa del siglo XI describió su actitud como “alguien que llevaba una vida tan tremendamente vil, repugnante y excretable, que le daba escalofríos solo de pensar en ello”.

 

Con información de paraloscuriosos.com